Musulmanes Europeos: el nuevo llamado y terreno de Misión en este Siglo XXI

La presencia del Islam en Europa no sólo es algo que afecte a los políticos europeos o la comunidad europea en general. Es algo que también debe ser prioritario en la agenda de los consejos misioneros y eclesiales.




Lo que ocurra con Europa y el Islam no es algo que la iglesia pueda ignorar. Los musulmanes han venido a vivir a nuestros países, nuestras ciudades, nuestros barrios y nuestras calles.

Igual que enviamos a nuestros obreros y nuestro dinero a los países musulmanes, también debemos invertir tiempo y energía en los musulmanes que son vecinos nuestros.

Pero el hecho es que en la actualidad sólo una pequeña minoría de iglesias y cristianos en toda Europa tienen una relación significativa con las mezquitas y los musulmanes de sus ciudades y barrios. Sí, tenemos libros que hablan acerca del Islam, tenemos debates y conferencias sobre el futuro del Islam en Europa, pero eso no quiere decir que tengamos conversaciones profundas y significativas con los musulmanes que están en Europa.

Creo que cuando hablemos con los musulmanes tanto como hablamos de ellos, Europa será diferente. No podemos permitirnos ser espectadores cuando Europa y el Islam resuelvan su futuro juntos.

Tampoco deberíamos seguir la mentalidad de los europeos en general. Noto que muchos cristianos se han contagiado de la islamofobia generalizada que está presente en muchos países europeos de hoy.

Los votantes cristianos han participado en el crecimiento de los partidos políticos de extrema derecha, que usaban su oposición al Islam como reclamo.




En lugar de ser agentes de cambio y transformación en una sociedad alejada de Dios, copiamos sus sentimientos, como la xenofobia, la islamofobia, el alarmismo y el nacionalismo. Creo que debemos arrepentirnos de tales actitudes y buscar en cambio ser parte de la sociedad y hablar de (y con) los musulmanes con actitudes basadas en cómo nos trata Dios a nosotros.

Nuestro pensamiento, actitud y comportamiento en relación con el Islam en Europa deben guiarse por el amor de Dios y su entrega manifestada en la cruz del Gólgota.

Sugiero que las iglesias y los cristianos en toda Europa respondan a la presencia musulmana en nuestro continente de manera cuádruple:

a)    Con un corazón compasivo Como seguidores de Aquel del que la Biblia dice que fue “lleno de gracia y de verdad”, deberíamos tratar a los musulmanes de manera amable y amorosa. Esto significa que es posible que el Espíritu Santo tenga que obrar en nosotros para que nuestra actitud cambie del temor a la gracia.

 

En 1 Tesalonicenses 2:8 Pablo escribe: “tanto es nuestro cariño para vosotros que nos parecía bien entregaros no sólo el evangelio de Dios sino también nuestras propias vidas, porque habéis llegado a sernos muy amados”. El curso “Sharing Lives” (“Compartiendo vidas”), que he desarrollado yo mismo, es una herramienta que podría ayudar a nuestras iglesias a cambiar su actitud.

b)    Con una mente informada Es importante que evitemos hacer caricaturas de los musulmanes entre nosotros. Necesitamos saber quiénes son, de dónde vienen, cuál es su compromiso religioso, quiénes son las personas claves, cuáles son sus sueños, aspiraciones, miedos, preocupaciones, qué piensan de nosotros…

c)    Mostrando interés Si tenemos buen corazón y estamos bien informados, nos daremos cuenta de que hay muchas maneras prácticas que pueden acercarnos a los musulmanes. Es posible que podamos trabajar juntos para tratar problemas de nuestra ciudad o barrio. Podemos defender juntos nuestras posturas respecto a cuestiones sociales (aborto, consumo de drogas). Podemos encontrar otras áreas de interés común que nos unan a nivel humano.

d)    Dando testimonio Por supuesto, ser testigo de las buenas nuevas de Jesucristo es importante y necesario. He descubierto que hay muchas oportunidades para hacerlo si llevamos a cabo los anteriores tres pasos. Cuando lo hacemos nos están tomando en serio, no damos testimonio de una fe abstracta sino de una fe en Cristo que es visible y que han visto puesta en práctica en nuestra vida cotidiana.




CONCLUSIÓN

Los musulmanes han venido para quedarse. En lugar de verlo como una amenaza, sugiero que la iglesia lo vea como una oportunidad: – La oportunidad de aprender a mostrar amor y misericordia a gente que no lo merece (tampoco lo merecemos nosotros); – L

a oportunidad de ayudar a los musulmanes a entender lo que es el cristianismo y a romper algunos de los estereotipos y prejuicios que tienen hacia nosotros; –

La oportunidad de romper los muros de hostilidad que se han construido durante siglos entre el cristianismo y el Islam –

La oportunidad de mostrar al mundo musulmán que hay una manera mejor y más bíblica de relacionarnos con los musulmanes que la cruzada y la colonización, es decir, el camino de la cruz, el camino de la gracia y el amor incondicional. –

La oportunidad de acoger a aquellos musulmanes que buscan la verdad que no han encontrado en el Islam. – La oportunidad de ser amigo de personas musulmanas y compartir tu vida con ellos y, en este contexto, también el Evangelio.

La iglesia puede formar el futuro del Islam en Europa si estamos dispuestos a reflejar la verdad, la gloria y la actitud de Dios en la forma en que nos relacionamos con los musulmanes que viven entre nosotros.

(Autor: Bert de Ruiter – Traductor: Joana Morales ), para Protestante Digital

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