El sentido cristiano de la Navidad

En la Navidad, celebramos el Nacimiento del Hijo de Dios. Recordamos que Dios se hizo hombre y que vino al mundo para salvarnos. Se hizo uno de nosotros y con su nacimiento dio un nuevo sentido a nuestra vida.




Ésta, es la fiesta que más se ha celebrado a lo largo de los tiempos y que más se sigue festejando por todos los hombres. Aunque se trata de una fiesta religiosa, es celebrada incluso por aquellos que se consideran ateos o contrarios a la Iglesia. Probablemente porque además de su aspecto religioso también contienen un gran sentido familiar.

Es difícil encontrar una casa en la que en estas fechas no haya algún adorno de Navidad o encontrar una ciudad en la que sus calles y plazas principales no estén decoradas con motivos navideños. Nadie es indiferente a este acontecimiento y el mundo entero lo ha aceptado como la fecha que marca la historia del hombre: antes de Cristo o después de Cristo.

Con frecuencia se habla del espíritu de la Navidad. Para unos, es simplemente un sentimiento de alegría contagiado por el ambiente festivo y solidario que se difunde en estas fiestas. Pero, para otros muchos tienen un profundo sentido religioso, donde la alegría proviene de la presencia de Jesucristo que se tiene especialmente en esos días. Todo gira en torno a este gran Misterio, se conmemora el nacimiento del Hijo de Dios y los hombres se sienten más humanos y comprometidos.




Los adornos y la decoración de estos días tienen un mayor sentido religioso de lo que algunas personas creen. Son tradiciones que pueden ayudarnos a meditar sobre el verdadero significado de estas fiestas, observemos el belén navideño, la estrella en lo alto del árbol de Navidad o los regalos de los Reyes Magos y reflexionemos sobre estos símbolos decorativos.

Nos ayudarán a entender un poco más el verdadero sentido de la fiesta de la Navidad.

Los belenes que encontramos en nuestras ciudades o que la mayoría de las familias ponen en sus casas hablan por sí solos de este acontecimiento. En ellos podemos ver a un Niño Dios que nace en la pobreza y sin ostentación alguna, enseñándonos a ser humildes y desprendidos de los bienes materiales. Vemos a unos pastores adorándole invitándonos a hacer lo mismo y a unos Reyes que vienen de Oriente y que se apresuran a llevarle su mejor regalo, lo mejor de cada uno.

El largo recorrido que hicieron los Reyes Magos guiados por una estrella y las dificultades que en el camino encontraron, guarda una similitud con las dificultades que cualquier persona puede encontrar en su camino hacia Dios.




La estrella simboliza la fe, la luz que nos guía y al igual que a los Reyes Magos la luz que les guía desaparece cuando llegaron a Jerusalén y se encontraron desorientados, nosotros, también podemos encontrarnos en algunas ocasiones perdidos o desorientados en nuestro camino hacia Dios.

En estos días la publicidad nos “bombardea” incitándonos a comprartodo tipo de cosas, llegando a transformar estas fechas en una “Navidad consumista” viviendo como si fuesen “las fiestas del derroche”: la mejor decoración para la casa, los trajes más bonitos para las diferentes fiestas, los mejores y más abundantes regalos para nuestros hijos. En definitiva, nos centramos en las innumerables compras que creemos que debemos hacer para que todo esté perfecto. Es decir, nos convertimos encompradores compulsivos porque estamos en Navidad.

Esta fiesta se convierte a veces en un acontecimiento donde se rivaliza en lujo y en abundancia, una ocasión para el lucimiento personal y una demostración de status social.

En cambio desde un punto de vista cristiano no tienen nada que ver con esto, es una ocasión para acercarnos más a Dios y manifestar cariño y comprensión a los que nos rodean.

Esto no significa que tengamos que alejarnos de los festejos y celebraciones, porque la Navidad es una manifestación de alegría, pero esta debe ser sincera y no artificial ni superficial.

Deberíamos procurar en las múltiples comidas que tendremos en estos días huir de los excesos. No paganizar todo lo que hacemos o desvirtuar el verdadero sentido religioso de la Nochebuena o el Día de Navidad sin saber qué estamos celebrando.

Si queremos que nuestros hijos vivan esta fiesta con un sentido cristiano debemos enseñarles el porqué de cada celebración y explicarles el significado de todo lo que nos rodea en Navidad. El significado del belén, de la Noche Buena, el porqué de los Reyes Magos y de tantas reuniones familiares. En tal caso, debemos evitar que vivan la Navidad ignorando lo que celebran y procurar que la vivan en su total plenitud.




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